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La perra negra del umbral

  • dssgjvs
  • 21 may
  • 1 min de lectura

Actualizado: 28 may

Ella aparece cuando el alma llega a un cruce.

No para elegir por ti, sino para observar si todavía eres capaz de escucharte.


Camina entre la niebla y las ramas oscuras, silenciosa, como si conociera caminos que los humanos olvidaron hace siglos. Sus ojos no anuncian peligro; anuncian verdad.


Hay quienes la temen porque llega cuando algo debe terminar.

Un vínculo.

Una versión de ti.

Una herida que ya no puede seguir llamándose hogar.


Pero ella no pertenece a la destrucción.

Pertenece al umbral.


Acompaña a quienes atraviesan la noche interior sin apagar su propia llama. Custodia puertas invisibles: las que separan la dependencia de la libertad, el miedo de la intuición, la sombra de la transformación.


Dicen que aparece cuando alguien está listo para dejar de huir de sí mismo.


Y que, si decides seguirla, jamás volverás exactamente igual.



RITUAL


Enciende la vela y coloca el recipiente con agua frente a ella.


No pidas respuestas inmediatas.


Solo observa el reflejo del fuego sobre el agua.


La perra negra no aparece para obedecer.Aparece cuando alguien está listo para dejar de huir de sí mismo.


Mientras la llama arde, repite en voz baja:


“Permito que la noche revele lo que la luz no había querido mirar.”


Luego permanece en silencio unos minutos.

Sin buscar señales forzadas.

Sin esperar una aparición.

Porque el ritual no consiste en verla.

Consiste en escucharte.




 
 
 

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