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La Sangre de la Vid
Hay divinidades que llegan para enseñar orden. Para construir templos dentro de la mente, domesticar el deseo y darle nombre a aquello que puede ser comprendido. Pero existen otras. Divinidades que no llegan para ordenar el alma, sino para desatarla. Él pertenece a esas fuerzas antiguas que aparecen cuando el cuerpo ya no soporta seguir siendo prisión de la conciencia. Cuando la emoción retenida comienza a pudrirse en silencio y la identidad se convierte en una máscara demasi
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7 jul2 min de lectura


El portal de Morfeo
Existe una fuerza antigua que no vino a competir con la conciencia. Vino a soltarla. Cada noche, algo cede cuando las fronteras del yo comienzan a diluirse en la oscuridad. Hay verdades que la conciencia jamás pronuncia despierta. Y cuando los ojos del inconsciente se abren para observar desde adentro, aparecen los vestigios. No como respuestas, sino como señales suspendidas entre el altar y el abismo. Como símbolos imposibles de comprender por completo antes del amanecer
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24 may2 min de lectura


Sagrada Dualidad: Lecciones sadomasoquistas
La dualidad no debe confundirse con sufrimiento y placer. Reducirla a una dinámica de sometimiento sería convertirla en un vínculo estático, donde una parte existe únicamente para inclinarse ante la otra. La sagrada dualidad no funciona así. ¿Acaso la luna dejaría de acudir a su encuentro con los lobos? ¿O el sol renunciaría a iluminar el cielo? Ninguno pertenece al otro. Ninguno domina al otro. Y aun así, ambos se buscan cada día. dssgjvs Ritual de dos llamas Para cortar la
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21 may1 min de lectura


La perra negra del umbral
Ella aparece cuando el alma llega a un cruce. No para elegir por ti, sino para observar si todavía eres capaz de escucharte. Camina entre la niebla y las ramas oscuras, silenciosa, como si conociera caminos que los humanos olvidaron hace siglos. Sus ojos no anuncian peligro; anuncian verdad. Hay quienes la temen porque llega cuando algo debe terminar. Un vínculo. Una versión de ti. Una herida que ya no puede seguir llamándose hogar. Pero ella no pertenece a la destrucción. Pe
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21 may1 min de lectura


Te miro. Me miras. Nos reconocemos.
No creo que las divinidades existan únicamente fuera de nosotros. Creo que viven en símbolos, emociones, sombras, intuiciones y heridas humanas. Las divinidades no viven lejos del ser humano. Habitan en los rincones internos que todavía no comprendemos. Quizá lo divino y lo humano nunca estuvieron separados. Quizá siempre fueron reflejos mutuos. Quizá los dioses nunca estuvieron arriba. Quizá siempre hablaron desde dentro. Cuando Hécate te mira a los ojos, no observas a un se
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21 may1 min de lectura
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